El extraño mundo de los hermanos Quay

En el manifiesto metaficcional de la novella de William Gass Willie Masters’ Lonesome Wife, el narrador, en algún momento, decía algo así como: “¿Qué? No te estás enterando de nada, ¿eh, hijo de puta? ¿Estás buscando un argumento? ¿De verdad que has leído hasta aquí?”. Y en ese momento te dan ganas de tirar el libro por la ventana y dejar de leer. La premisa del libro era cuestionar la lectura que se realiza únicamente por el placer de saber qué pasa sin fijarse en el lenguaje, la materialidad del libro y de las palabras, lo que lo hace diferente de otras expresiones artísticas que “cuentan cosas”. Para ello, qué mejor que poner un par de tetas en la portada, ese viejo truco que nunca falla.

Algo parecido (salvo por las tetas) sucede con la filmografía de los hermanos Quay, unos gemelos idénticos nacidos en Pensilvania en 1947, pero afincados en Londres desde hace muchos años, cuya cinematografía está cerca del surrealismo y del expresionismo. Y es que las animaciones de los hermanos Quay, que podemos clasificar de chungos, raritos o raros de cojones, hacen caso omiso del sacrosanto mandamiento del teatro clásico, es decir, de las tres unidades básicas: unidad de acción, de lugar y de tiempo. Sus películas y cortometrajes muestran una total despreocupación por el argumento, la coherencia narrativa, de localización o de continuidad. Definitivamente con este par de gemelos no estás buscando un argumento. Seguir leyendo →