Una dama cuentista

Algún día, Hollywood le dedicará a Marie-Catherine d’Aulnoy un fastuoso biopic donde Steven Spielberg retratará las aventuras de una intrépida dama francesa (luces, cámara, acción), casada muy joven con un noble polémico y ludópata (una música de cámara suena mientras entramos en un salón literario del XVII), enredada en misteriosas conspiraciones de asesinato (la protagonista aparece con un traje espectacular por el que la película recibirá un óscar de vestuario), exiliada durante una veintena de años (la vemos tomar asiento ante un escritorio), viajera por la España del Siglo de Oro (suspira y empuña una pluma con la que empieza a redactar una carta), que a pesar de su dura vida logra labrarse una celebrada reputación como mujer de letras, historiadora y cuentista (aparece por fin el título de la película: ‘Marie: la amiga de las hadas’).

Y es que si madame Aulnoy no hubiera pasado a la posteridad por ser la madre del relato de hadas, bien podría haberlo hecho por lo rocambolesco de su vida. Tras su forzado matrimonio adolescente con un libertino treinta años mayor que ella, la joven Marie se involucra junto con su madre en una fallida conspiración de asesinato que le llevó a tener que salir a toda prisa del país y a disfrutar del forzoso privilegio de convertirse en una mujer viajera. Pasó por Gran Bretaña y enseguida acudió a España, unos países que por aquel entonces encarnaban el colmo de lo exótico. En 1690, veinte años después de abandonar el país, la corte de Luis XIV permitió a la condesa volver a París, donde estableció un concurrido salón literario y se convirtió en una escritora de excepcional éxito. Seguir leyendo →