El weird: la historia del miedo (I)

Rackham

Este artículo forma parte del prólogo de Sui generis, una antología de relatos extraños e inquietantes.

La historia de la literatura de terror es una historia de acechadores y acechados, de presencias y de ausencias, de lo familiar y de lo extraño. Qué o quién ocupa cada papel es algo que se va alternando con el curso de la historia, en función de las inquietudes de cada época, en función de a qué llamemos “otro”. Porque la historia de la literatura de terror es fundamentalmente la historia de un otro amenazante, misterioso, extraño, abyecto. Y podría decirse también que la historia de la literatura de terror es el avance de ese otro, cómo va ganando terreno hasta que lo convierte en algo indistinguible del “yo”, de nosotros.

El relato de terror propiamente dicho no nace hasta el siglo XVIII. Hasta entonces, el mundo sobrenatural y el mundo natural se habían comportado en la imaginación del hombre como una armónica unidad. Muestra de ello dan los relatos folclóricos y los cuentos de hadas, donde los humanos conviven con seres mágicos y animales parlantes sin que esto produzca ninguna extrañeza o asombro en sus protagonistas. Sin embargo, aquellos dos mundos se fueron poco a poco separando hasta que la Ilustración introduce una frontera divisoria entre esas dos dimensiones; es entonces cuando el mundo sobrenatural se convierte en el Otro. La frontera, eso sí, no es un muro de ladrillo que consiga mantener separados los dos territorios, evitar cualquier contacto. Es más bien una membrana permeable que permite al curioso, atraído por la sugestiva invitación de lo desconocido, cruzar al otro lado y que a su vez permite a lo sobrenatural filtrarse en el mundo natural. Seguir leyendo →