NOVEDAD: Videojuegos, ciencia ficción y relatos de Charles Yu

Videojuegos, ciencia ficción, metaficción, humor y drama en salvas de frases cortas, párrafos irónicos, historias tan divertidas como emocionantes. Una combinación que define el estilo de Charles Yu, autor estadounidense de ascendencia taiwanesa que damos a conocer gracias a nuestra última suscripción.

Portada de Omar Moreno

Superhéroe de tercera

Charles Yu (traducción de Silvia Schettin)

Hoy me llegó la carta y adivinad qué: todavía no soy superhéroe.
«Estimado candidato —no pinta bien—, el número de solicitantes cualificados este año —bla, bla, bla— ha sido muy superior a los —bla, bla, bla— disponibles…».
Examino la lista de la gente que sí lo ha conseguido. Muchos se licenciaron conmigo. La lista recoge la habitual selección de guapos y listos. La mitad lanzan bolas de fuego, otros fabrican hielo, una media docena son telépatas o empáticos. Un par con superfuerza, un cambiaformas, algunos cerebritos.
Y si hay algo que absolutamente todos tienen en común es que vuelan.
Yo no puedo volar. No puedo hacer gran cosa. Por otra parte, tampoco es que esté pidiendo mucho. No necesito ser una superestrella. Solo quiero un traje y una capa, trabajo estable, un sueldo que me llegue para llenar la nevera. Un seguro médico decente. Pero tendré que esperar otro año.
Al menos tengo la tarjeta que me acredita como uno de los buenos. Por ahora.

Cada mañana, al abrir los ojos, me vienen los mismos cuatro pensamientos:
1) No soy un superhéroe.
2) Tengo que ir a trabajar.
3) Si no tuviera que ir a trabajar, podría ser un superhéroe.
4) Si fuera un superhéroe, no tendría que ir a trabajar.
Durante un tiempo hice trabajos a tiempo parcial que me dejasen las tardes libres por si me llamaban para unas pruebas, pero aquello no prosperó y tuve que buscar un curro normal que me cubriese el seguro dental y de la vista. Ahora trabajo en los archivos de un importante bufete de abogados en el centro de la ciudad. Me gusta porque no tengo que hablar con nadie ni dar explicaciones si me ausento algunas horas. Simplemente digo que estaba por ahí entre las estanterías. Mis compañeros no saben que tengo pluriempleo. Creen que soy actor.

Parte del problema es cómo me llamo: Hombre Humedad. No es que inspire precisamente miedo en los corazones de los malvados.
El año pasado me tiré meses tratando de que la gente me llamase Atmósfero. Algunos lo hicieron por amabilidad, pero no cuajó… creo que porque eran demasiadas sílabas. Acortarlo a Atmos tampoco funciona porque hay un físico en Seattle conocido como Átomos que resuelve crímenes científicos con un grupo que se hace llamar El Núcleo. La mujer del registro dice que si uso un nombre demasiado parecido me podrían demandar por vulneración de derechos. Me sugirió Esfero, pero no hay por dónde cogerlo. Da a entender que soy un escudo de fuerza humano y, en cualquier caso, los nombres que terminan en o suelen pertenecer a villanos.
Así que me tengo que aguantar con lo de Hombre Humedad.
Hace un par de años me inscribí en la guía telefónica y resultó ser un error; ya os podéis imaginar las bromas que me entraban.

Mi poder, si es que puede llamarse así, y no creo que se pueda, es que soy capaz de absorber ocho litros de agua de la humedad del aire y dispararlos en un chorro o como una suave niebla. O como una bola. Resulta útil en peleas de globos de agua, pero no tanto cuando quieres evitar que Matanza y Estrago roben un banco.
Estuve unos años muy metido en eso de la superación personal. Me leí todos los libros y me escuché todas las charlas. Pedí que me enviasen por correo todo lo enviable. Estudié física, cómo los grandes cerebros pueden cambiar las constantes gravitacionales. Leí historia, aprendí teoría, el equilibrio entre el bien y el mal, esas cosas. Nada cambia el hecho de que soy un superhéroe menor. Ni eso. Una atracción de feria de segunda. Una fuente de agua humana.
Estuve un tiempo en terapia. Resulta que tengo impulsos autodestructivos y una ligera megalomanía. Tampoco me hacía falta pagar sesenta horas de análisis para descubrirlo. Sigo yendo al gimnasio, pero me hago mayor y doy para lo que doy. Me leí cada palabra de Heroicidades para principiantes. 24,99 dólares. Escrito por alguien con un máster en Dirección de Empresas. La lista de consejos que viene a final del libro me dice que «me centre en mis puntos fuertes» y que «busque apoyo para mis puntos débiles». Bonita ayuda…

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