Entrevista con Tim Pratt

“Parece que a la gente le gustan las historias, y mientras eso siga siendo así, habrá escritores.”

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Portada de Bride of Death, la última novela de Tim Pratt sobre la hechicera Marla Mason, por Lindsey Look.

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Tim Pratt es autor de Hic sunt dracones: cuentos imposibles, una recopilación de historias sorprendentes. Si quieres leer el comienzo, puedes hacerlo desde aquí.

El desparpajo con que Tim Pratt logra entrelazar los sucesos más increíbles con la vida más ordinaria es una de las razones por las que su escritura resulta tan fascinante. Su inusual seguridad a la hora de pintar los sucesos más extraordinarias nos deja la sensación de maravilla que sentíamos de niños al escuchar cuentos de hadas.

En la siguiente entrevista preguntamos al autor estadounidense, autor de Hic sunt dracones, cómo logra conseguir ese efecto en sus lectores y dónde encuentra inspiración para sus desbordantes historias.

Fata Libelli: Estudiaste literatura inglesa, fuiste alumno de Orson Scott Card en su taller de escritura, participaste en el célebre Clarion Writers Workshop, has trabajado muchos años dentro del mundo editorial y has escrito montones de libros sobre infinidad de temas, desde la fantasía urbana (tu saga de Marla Mason) hasta el steampunk (The Constantine Affliction). ¿Te imaginas trabajando de algo más que de escritor? ¿Ha sido siempre tu vocación?

Tim Pratt: Bueno, me gusta escribir, pero no es lo único que hago. Trabajo como editor en una revista y también me ocupo de cuestiones de producción y maquetación. Si alguna vez me cansara de escribir, me apuntaría a una escuela de cocina: me encanta cocinar y me gustaría aprender a hacerlo bien. Pero, sí, escribir es lo que más me gusta y lo llevo haciendo desde que era un niño, prácticamente desde que aprendí a juntar las letras. Llevaba mucho tiempo escribiendo antes de publicar mi primer libro y de que empezara a ganar dinero con ello.

FL: La escritura requiere mucho esfuerzo y dedicación, de modo que es habitual oír a muchos autores noveles comentar que les cuesta encontrar tiempo para sentarse a escribir todos los días. Sin embargo, tengo la impresión de que tú eres un autor tremendamente prolífico (Bride of Death, por ejemplo, va a ser la octava novela de tu saga sobre Marla Mason). ¿Tienes alguna rutina diaria? ¿Has sufrido alguna vez un bloqueo? ¿Cuál es tu inagotable fuente de inspiración?

TP: No tengo ninguna rutina diaria, de hecho, no escribo todos los días a menos que la amenaza de un plazo se cierna sobre mí y aún tenga mucho trabajo por delante. Escribo solo cuando me apetece, básicamente; pero es que me apetece muy a menudo. Es mi forma de entretenimiento favorita.

Y respecto a la inspiración, la encuentro en todas partes. Leo cosas muy diferentes, hablo con gente, observo el mundo y extraigo ideas todo el rato; más ideas de las que podría emplear a lo largo de toda mi vida, de hecho. Encontrar ideas es fácil; la ejecución sí que puede ser difícil.

No tiendo a bloquearme, no hasta el punto de no poder escribir en absoluto. Siempre puedo sentarme y llegar a escribir algo. A veces el proceso de redacción va “mal” y todo se ralentiza, de modo que prefiero parar de escribir y ponerme a trabajar en otras cosas.

FL: La expresión “sentido de la maravilla” se usa a menudo en relación con la ciencia ficción, pero por supuesto la fantasía también puede transmitir a los lectores ese sentimiento de asombro, sobre todo las historias con ambientaciones grandiosas y argumentos muy ambiciosos. Me parece que es el sentimiento que desprenden historias como “La copa y la Mesa”, por ejemplo. ¿Qué emociones tratas de despertar con tus historias fantásticas? ¿Sorpresa, maravilla, alegría…?

TP: Depende de la historia. A veces me propongo crear una sensación de intensa dislocación: una sensación de que la realidad es más fluida y flexible de lo que normalmente parece. A veces quiero pillar al lector por sorpresa y hacerlo reír, o que reconsidere alguna preconcepción arraigada, o transmitirle una cálida sensación de romanticismo, de empatía o de simpatía. En general, solo pretendo mantener al lector interesado y entretenido, y hacer que se preocupe por los destinos de un puñado de personajes imaginarios.

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Tim Pratt

FL: Algunos críticos (Jackson, Campra) opinan que la fantasía (la low fantasy) es un género subversivo por naturaleza, porque describe situaciones cotidianas que son de pronto asaltadas por criaturas impensables y eventos mágicos. Esta coexistencia de lo “posible” y lo “imposible” es, en su opinión, un mecanismo que permite/obliga a los lectores a reconsiderar sus ideas preconcebidas sobre cómo funciona la vida y a imaginar mundos posibles más amplios. ¿Te parece una idea correcta o tienes tu propia filosofía sobre la literatura fantástica?

TP: La fantasía permite todo eso, desde luego. Pero a veces los tropos fantásticos pueden emplearse como metáforas para hablar de la condición humana. También creo que la literatura tiene un componente de escapismo, de disfrute puro y duro. A veces un dragón no es más que un dragón. Pero no soy un crítico, soy un lector y también un autor que escribe sobre las cosas acerca de las que más le gusta leer.

FL: Más allá de los eventos sobrenaturales, tus historias se centran sobre todo en los personajes y sus emociones. En algunos de tus relatos (“Sueños imposibles”, “Hart y Boot” o “El sótano del mundo”, por ejemplo) los sucesos sobrenaturales sirven para desatar conflictos emocionales que conforman el verdadero corazón de la historia. ¿Cómo defines tus personajes? ¿Escribes personajes antes que historias o historias antes que personajes?

TP: Personajes antes que historias, siempre. Mi técnica se centra casi siempre en los personajes. Una vez tienes un personaje en mente, lo comprendes bien y lo pones en contexto, el argumento se escribe prácticamente solo: simplemente tienes que ir consultando tu modelo mental del personaje, descubrir qué haría en tal o cual situación y poner por escrito cómo lo hace. Si quieres crear un conflicto, sencillamente enfrenta a dos personajes, ponlos en una situación en la que resulte imposible que ambos obtengan lo que desean.

FL: Por curiosidad, ¿cómo es que los universos paralelos son tan habituales en tus relatos? Los planos conectados a otros por canales misteriosos, los nexos entre mundos, los personajes que pueden moverse entre ellos…

TP: Siempre me ha fascinado cómo un breve momento puede acarrear grandes cambios para toda la vida. Conozco muchas parejas que se conocieron por pura casualidad y que podrían no haberse encontrado jamás si sus circunstancias hubieran sido ligeramente diferentes. Conozco gente que ha sufrido accidentes terribles que habrían podido evitar si hubieran salido de casa cinco minutos antes o después. Mi propia vida se ha visto fuertemente afectada por circunstancias minúsculas. Conocí a mi mujer porque decidí ir a un evento literario en vez de quedarme en casa con mi novia. Y si nos remontamos en el tiempo, mi mujer acudió a dicho evento gracias a ciertos amigos que había conocido unos años antes, y los había conocido sencillamente porque un día decidió recorrer cierto pasillo de una feria en vez de otro. Cualquier pequeño cambio en mis circunstancias, elecciones diferentes que en el momento me parecían completamente irrelevantes, que no vaticinaban ningún portento, me habrían conducido a una vida completamente diferente. Esa creciente espiral de consecuencias me fascina, y escribir sobre dimensiones paralelas, teoría de los mundos posibles y demás me permite explorar esos temas.

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Hic sunt dracones: los mundos de Tim Pratt son terrenos de fantasía salvaje por explorar

FL: Llevas muchos años trabajando en la industria editorial y también has subvencionado varios libros y una revista mediante crowdfunding. Con toda tu experiencia como escritor, redactor y editor, ¿qué opinas del futuro de la industria del libro? ¿Crees que los libros digitales y las iniciativas de subvención comunitaria están cambiando radicalmente la relación entre autores, editores y lectores?

TP: Los libros digitales no son más que otro formato, las palabras son lo que cuenta, aparezcan en papel o en una pantalla. Parece, eso sí, que los libros digitales acabarán por reemplazar a los libros de bolsillo, por lo menos en los Estados Unidos (conozco mucho menos otros mercados internacionales). Hoy en día todavía hay mucha gente que disfruta leyendo libros en papel (las ventas incluso se están incrementando en ciertos segmentos del mercado) pero, por lo que respecta a la ficción comercial, el porcentaje de mercado de los libros digitales crece sin parar. Yo, sin ir más lejos, leo muchísimos libros digitales. El crowdfunding, sin embargo, es una cuestión aparte. Proporciona vías para que grupos pequeños de admiradores financien a escritores, de modo que dichos escritores puedan crear obras que no serían rentables en el mercado tradicional ni con un editor actuando de mediador (encargado también de la publicidad, la administración, etc.). La parte negativa es que, como en cualquier otra forma de autopublicación, el escritor que acude al crowdfunding tiene que estar dispuesto a hacer muchas más cosas aparte de crear su obra: tiene que encargarse del proceso de compra, de la publicidad, de la distribución, etc. Se requieren muchas habilidades que un autor no tiene por qué querer aprender. Le puedes pasar ese trabajo a un tercero, claro, pero eso implica invertir dinero, hacer tareas de supervisión, colaborar con autónomos… Es un proceso complicado, sobre todo si lo comparas con el de escribir un libro, enviárselo a un editor, recibir el pago del adelanto y dedicar algo de tiempo a revisar, corregir las pruebas y hacer un par de cosillas de publicidad. El crowdfunding permite a los lectores interactuar con los autores, pero como toda interacción humana, el resultado puede ser maravilloso o terrible según las circunstancias personales.

Y por lo que respecta al futuro de la edición en general, quién sabe. Parece que a la gente le gustan las historias, y mientras eso siga siendo así, habrá escritores.

FL: Por último, ¿hay algún consejo que te gustaría compartir con escritores noveles? ¿Alguna recomendación que a ti te haya resultado de especial utilidad?

TP: Escribe mucho y lee más de lo que escribes. Lee libros variados: debes conocer tu campo o tu subgénero, por supuesto, pero lee más cosas. No te quedes estancado en un proyecto en particular, no pases horas y horas reescribiendo un relato ni una novela porque puedes acabar metido en una trampa que frene tu desarrollo. Termina cosas, déjalas lo mejor que puedas y pásaselas a otros. Entonces, ponte a trabajar en algo nuevo.

Tim Pratt es autor de Hic sunt dracones: cuentos imposibles, una recopilación de historias sorprendentes. Si quieres leer el comienzo, puedes hacerlo desde aquí.

También puedes leer gratis el cuento “Otro final del imperio” en el blog de Cuentos para Algernon.

Y por fin, para saber más sobre Pratt, también puedes leer esta extensa entrevista en el blog de Sense of Wonder.