Vacaciones de libro y de película

Hoy os contamos que Fata Libelli se va de vacaciones durante casi todo el mes de julio, lo que significa que el blog también se tomará un respiro vacacional. Y ¿dónde nos vamos? Pues ni más ni menos que a un destino tan de ciencia ficción como Islandia, la tierra de hielo y fuego: por algo se han rodado allí varias películas y series del género, pues ir allí es lo más parecido a viajar a otro planeta. O a Mordor. Si no nos ha engullido en su cono volcánico, os mandaremos saludos desde el Snaesfellsjökull, el volcán de Viaje al centro de la tierra de Julio Verne.

Si sois como nosotras, entonces querréis viajar a cualquier trozo de roca pelada y yerma solo porque habéis leído sobre ella en algún libro. Quizá todo bibliófilo tenga algo de mitómano, de ahí que, entre los lectores, al igual que entre los cinéfilos, abunden las peregrinaciones a lugares donde se mezcla la ficción con la realidad para convertir esa intersección de mundos en una experiencia de lectura enriquecida. No hay deseo más natural en el aficionado a la ficción que expandir el universo de los libros más allá de sus tapas. Por eso, a modo de despedida, os damos algunas ideas turísticas para el aficionado de literatura fantástica para cuando necesitéis daros un respiro. Tenéis los comentarios abiertos para sugerir cualquier rincón especial, sea o no la época estival.

La opción más obvia es acudir a cualquiera de las convenciones que giran en torno a la literatura fantástica que pululan por el mundo: la World Science Fiction Convention, la World Fantasy Convention y la gigantesca DragonCon. Aunque desde luego congregan a muchos aficionados de una enorme variedad de países, ya no es necesario cruzar ningún charco para poder disfrutar de una convención que congregue a cientos de aficionados e importantes autores de género: en España, el festival Celsius este año contará con la presencia de una de las sensaciones del momento, Lauren Beukes, y del creador de The Wire, David Simon. Y ya que andáis por el norte, si sois amantes de los cefalópodos podéis acercaros al Museo del Calamar Gigante de Luarca y mediros los tentáculos con la sepia más tocha jamás encontrada en aguas del Cantábrico.

Si disponéis del tiempo y del dinero, en EE UU tenéis un plato fuerte en el Museo de Ciencia Ficción de Seattle donde, además de las exposiciones temporales, podéis encontrar animatronics originales de las tortugas ninja y de Terminator, parte del opulento vestuario de las películas de La guerra de las galaxias y visitar, además, el Science Fiction and Fantasy Hall of Fame. Y ya que estáis por allí siempre podéis acercaros al Museo del Aire y el Espacio en Washington. ¿Que eso está muy bien pero le falta emoción? Entonces siempre puedes probar un campamento para astronautas y convertirte en uno sin necesidad de estudiar astrofísica.

"Humano, creo que te estás tomando estas vacaciones muy en serio"

“Humano, creo que te estás tomando estas vacaciones muy en serio”

Inglaterra es también un país que acoge multitud de peregrinaciones mitómanas, entre las que destaca Oxford, la ciudad de Lyra, la protagonista de La materia oscura de Philip Pullman, una ciudad que rezuma literatura. Allí podréis tomaros una pinta en el pub en el que el viejo profesor se reunía con el resto de los Inklings. Y estando tan cerca, quizá sea una buena oportunidad para pasar, cómo no, por Londres y, tebeo en mano, hacer el recorrido que el doctor Gull hace en coche de caballos en From Hell, de Alan Moore. Cuenta la leyenda que un grupo de incautos exploradores incluso había planeado acercarse a Northampton (el centro del mundo, según el bardo, y barbudo, chamán) para ver si se encontraban con el escritor, pero al final desecharon la idea, no fuera que se lo encontraran. Quizá algún valiente quiera recoger el testigo de esa loca, loca idea. Además, los seguidores del Doctor Who pueden terminar el peregrinaje en Cardiff y disfrutar de la Doctor Who Experience: podréis entrar en la Tardis, cotillear en el variado armario del Doctor y ver a los míticos daleks. Si, en cambio, lo vuestro son los zombis, en Zed Events prometen que disfrutaréis de la experiencia más realista en la guerra contra las zombis. ¿Dónde? En un supermercado, por supuesto, en Reading, a las afueras de Londres.

“Oye, yo creo que el guía este nos está tangando”

Archiconocidas son también las excursiones a Nueva Zelanda para ver las localizaciones de la película de Peter Jackson, El señor de los anillos. Si no te entusiasma oler la tierra que pisaron Aragorn y otros millones de turistas después, siempre resulta útil consultar esta Guía mundial de localizaciones de películas y buscar dónde se rodó tu largometraje o cortometraje favorito. Probablemente encontrarás allí el hotel Sidi Driss en Matmata, Túnez, que sirvió de localización para varias escenas de La guerra de las galaxias. Si lo vuestro son los paisajes y queréis explorar un poco más el mundo de George Lucas, en este post de la revista Traveler tienes una serie de fotografías de los lugares que inspiraron aquellos paisajes planetarios que en su momento parecían tan irreales; esas fotografías demuestran que, como decía Eluard, hay otros mundos, pero están en este.

Como decíamos, una de las tantas cosas buenas de la lectura es poder vivir vidas que nunca podremos vivir. Si te interesa una experiencia más en carne y hueso, y no padeces de timidez crónica (o quieres superarla), siempre puedes apuntarte a las jornadas Tierra de Nadie y participar en alguno de los juegos de rol en vivo que organicen.

Si te has pasado la mitad del post llorando desconsolado y odiándonos calladamente por poner unos ejemplos tan “asequibles”, seca tus lágrimas con una servilleta a falta de billetes de 500 y recuerda este tópico que no por manido ha perdido su fuerza: lo mejor de la lectura es que no es necesario disponer de mucho dinero para disfrutar. Con un buen libro, solo necesitas un ventilador, un poco de música o un lugar al aire libre y ya tienes todo lo necesario para viajar y disfrutar de las maravillas que se agolpan en las páginas. Bien lo saben los lectores de Un viaje al centro de la tierra: Verne nunca visitó Islandia, pero sus meticulosas descripciones se ajustan con una fidelidad pasmosa a las maravillas naturales.

Os deseamos unas felices vacaciones allá donde estéis y os animamos a dejar en los comentarios, aparte de juramentos de vendetta, cualquier lugar de vacaciones que se os ocurra que pueda tener un interés para el mitómano.